Transcribimos literalmente la declaración de fecha 11/03/2020, del Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), organización masónica a la que pertenece nuestro Triángulo Palmira Luz.

Hace pocas semanas que nuestra Gran Logia superó los 800 miembros. Es la primera vez eso sucede en nuestra particular historia de 40 años, desde la legalización de la Masonería en España. Nos consolidamos, pues, como la organización masónica liberal y adogmática más importante de nuestro país.

Sin duda es un éxito, pues venimos de mucho más atrás, pero lo percibimos como una victoria en un desierto. Vemos la importancia y el número de miembros de las organizaciones masónicas hermanas de los países de nuestro entorno, y nos damos cuenta de cuánto nos queda por aprender y de cuánto trabajo tenemos por delante. Pero también estamos convencidos que no estamos sembrando en tierra baldía, pues en cada curso fortalecemos nuestras columnas con nuevos hermanos y nuevas logias; y, más importante aún, la media de edad de nuestros hermanos y hermanas desciende con el paso del tiempo, lo que asegura nuestro futuro.

Estos días también celebramos que, finalmente, hemos firmado la compra de la nueva sede de la GLSE en Madrid. Es un espacio de 300 metros cuadrados que contiene dos templos, totalmente reformado, con todas las dependencias y servicios necesarios, y adaptado a los trabajos masónicos. El éxito no consiste en la compra en sí misma, que al final es tema de pura moneda profana, sino en algo mucho más importante: nuestra nueva sede madrileña, a la que llamamos familiarmente «Belianes» por el nombre de la calle (lo mismo que nuestro centro en Barcelona es «Vallès») se ha convertido en el centro de la Masonería liberal en la capital de España.

Si antes la GLSE en Madrid tenía un local solo para sus logias, hoy compartimos espacio con otras cinco obediencias masónicas. Esto no había pasado nunca. Sin duda, es motivo de orgullo para todos que la Fraternidad se imponga a nuestras diferencias. ¿Será fácil la convivencia de tan diferentes logias y Obediencias? Pues estamos convencidos que no será sencillo, porque todos sabemos que la convivencia nunca es fácil: en muchas ocasiones, ni en nuestras propias casas. Pero ese es precisamente nuestro trabajo. No solo el de nuestra Gran Logia como anfitriones, sino el de todos y cada uno de nosotros.

Tenemos que estar satisfechos por todo lo que hemos logrado. Por el trabajo que han realizado multitud de hermanos. Desde el levantamiento de columnas de 7 logias en año y medio a la formación de los aprendices. Al trabajo profano de gestionar la compra de un local, su reforma, los acuerdos con diferentes organizaciones masónicas para compartir espacio. A convencer a toda una asamblea de volcarse en un proyecto de muchos miles de euros que algunos consideraban una locura, pero que hoy es rentable tanto del punto de vista masónico como profano. A gestionarlo desde una asamblea, desde la democracia de base y participativa. Costó dos asambleas extraordinarias, una ordinaria, horas de conversaciones y discusiones. A quien esto firma no le salieron más canas porque ya no es posible…

¿Algunas cosas las podríamos haber hecho de otra manera? Seguro que sí, pero el día en que reneguemos de la transparencia, del debate, de la conversación, de la democrática asamblea de hermanos, ese día guardaremos el mandil en el fondo de un armario.

Tenemos que ser críticos con nosotros mismos. La autoexigencia es una necesidad interior que movió mis pasos hacia una iniciación, luego a un aumento de salario y por último a una maestría. Cualquier maestro sabe que la piedra nunca está pulida. No son pocas nuestras logias con escasos miembros. Lo que hemos conseguido en Madrid, a veces no lo conseguimos en nuestra propia casa: aún hay logias de la GLSE en la misma ciudad que no comparten su lugar de trabajo. Tenemos muchas iniciaciones, pero no pocas planchas de quite…

Todo eso es conocido por todos. Pero precisamente por eso repetimos que los masones no aspiramos al descanso. El trabajo sigue.

Xavier Molina Figueras

Serenísimo Gran Maestre de la GLSE