Objetivo de Desarrollo Sostenible – ODS 6

Garantizar la disponibilidad del agua y el saneamiento para todos.

El valor del agua ODS 6

Tener acceso al agua es un derecho humano, el agua dulce es necesaria para la salud, para la seguridad alimentaria, el desarrollo económico y el ecosistema. Pero estos planos están siendo afectados por su creciente escasez siendo uno de los principales problemas globales de la humanidad y que se vislumbra como una de las principales causas de conflictos en el futuro.

Actualmente, más del 80% de las aguas residuales se vierten en ríos y mares sin someterlas a ningún tratamiento; 1.800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada por restos fecales y más de 2.200 millones de personas en el mundo viven sin acceso al agua, careciendo de servicios de saneamiento básicos.

Es en la asamblea General de las Naciones Unidas de 2010, cuando se empieza a reconocer el derecho humano al agua y su saneamiento, rememorando que su disponibilidad y fácil acceso constituye una condición necesaria para los derechos humanos, y la necesidad de facilitar recursos y a los países más necesitados.

Es el 25 de septiembre de 2015, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprueba la Agenda 2030, firmada por 193 países y que se ha convertido en uno de los instrumentos más completos y poderosos, con un extenso plan de acción basado en las personas, el planeta y la prosperidad. En el objetivo 6 plantea que la garantía del suministro del agua en cantidad y calidad suficiente es fundamental para el desarrollo de la sociedad y para la lucha contra la pobreza y las enfermedades en cualquier parte del mundo. El carácter transversal del agua hace que sea un recurso fundamental para el desarrollo sostenible, tanto económico, social y ambiental. El agua es, por tanto, una realidad económica y un recurso imprescindible y esencial para la vida de los seres

También se celebra cada año, el día internacional sobre el agua y el del saneamiento:   el día 22 de marzo día del agua que este año llevaba por lema “El valor del agua” y el día mundial del Retrete, que es el 19 de noviembre, para concienciar a los países y a las personas en particular de la falta del agua y de sus consecuencias.

Pero a pesar lo bonito y esperanzador de lo propuesto en la agenda y de todas las celebraciones y campañas de conciencia social, sigue habiendo millones de personas en el mundo que viven sin agua corriente y deben recorrer largas distancias para acceder a ella.

Todo esto hace necesario que tomemos conciencia tanto de las causas que han hecho que hayamos llegado a esta dramática situación y como de las consecuencias que a pesar del crecimiento económico mundial y de los avances en las nuevas tecnologías todavía hay seres humanos viviendo en la más absoluta precariedad, no solo en los países pobres, también en ciertos sectores de países llamados desarrollados. Sin el agua, todo el sistema de alimentación cae, no se pueden cultivar alimentos ni criar animales, lo que nos lleva al grave problema de pobreza que se traduce en   hambre, enfermedades y muerte, especialmente en niñas y niños.

Analizando algunas de las causas nos encontramos con:

– La contaminación de los ríos, mares y océanos procedente de miles de empresas que vierten sus basuras y   por el tráfico marítimo de toda índole que arrojan sus basuras y desechos químicos. Esta contaminación está   provocando que el fondo marino se haya convertido en un vertedero ocasionando la muerte de animales y flora marina.

– El calentamiento global que influye en el ecosistema, provocando el deshielo y alterando el comportamiento de los océanos. La falta de oxígeno en el agua, provoca la desaparición de especies y por otro lado la desertificación que junto a las inundaciones, sequías y el hambre está llevando a muchas personas a abandonar sus países de origen creando un movimiento migratorio sin precedentes y a su vez refugiados climáticos.

– El uso de pesticidas y fertilizantes, que se filtran a través de canales subterráneos y acaba alcanzando ríos y mares, y mayoritaria en las redes de agua para consumo, la cual será difícilmente tratada para que vuelva a ser potable.

– La desforestación por la excesiva tala de árboles contribuye a que los ríos, lagos y fuentes se sequen, lo cual provoca que los árboles no realicen su labor equilibradora.

-La acumulación de residuos y materiales que no se reciclan, en los vertederos de basura, que se suelen enterrar a través del sistema de canalización, llegando a las acequias y de ahí al mar.

Veamos las consecuencias derivadas de todo lo anterior y que donde más se agravan es en los países pobres.

-Las enfermedades, mortalidad y desnutrición: El consumo de agua sucia, está vinculado a múltiples enfermedades, provocando una mortalidad de un 40% en niños y niñas.  La desnutrición y hambre ya que existe una correlación entre alimentación, hidratación, salud y cuidado.

– La inseguridad alimentaria y perdida de medios de vida.

– El Aumento de desastres naturales.

– La desaparición de especies animales que no se adaptan.

– Pérdida de ingresos, desigualdad de Género y Explotación: las niñas no acuden a la escuela porque tienen que ayudar sus madres a ir a por el agua lo que supone un grave obstáculo para su educación.

-Su incidencia en el Ecosistema, provoca la desaparición de la biodiversidad y los ecosistemas acuáticos, provocando la muerte de especies marinas, tanto en fauna como en flora.

Con la pandemia del covid-19 se ha puesto de manifiesto la importancia vital del   saneamiento, la higiene y un acceso adecuado al agua limpia para prevenir y contener las enfermedades. La pandemia ha hecho más visible las importantes disparidades entre los países del primer y tercer mundo, entre las zonas urbanas y rurales, entre las sociedades ricas y las pobres, y ha puesto de manifiesto una vez mas, que gozar del derecho al agua potable y saneamiento es una cuestión de dimensión global que tiene que venir de la mano de una respuesta nacional, internacional y de cooperación.

Ante este panorama, se pueden proponer soluciones que impliquen a gobiernos e instituciones para que legislen y a la ciudadanía para ayudar cumplir estas acciones.

-En primer lugar y lo más urgente es reducir el efecto invernadero y la temperatura del planeta, acelerando las medidas para combatir el cambio climático, mayor reciclaje, vehículos eléctricos, impulso de las renovables, mejorar la gestión de residuos y eliminar los vertidos a ríos y mares.

-Es importante promover una gestión responsable de la pesca, proponiendo un modelo de pesca sostenible creando reservas marinas, implantando programas de protección a los literales y tener más controles sobre la explotación petrolera.

-Contribuir y facilitar una agricultura sostenible que reduzca el uso de agroquímicos y fertilizantes e implantar el riego por goteo.

-Extender mejores servicios de saneamiento sostenible y nuevas tecnologías, orientadas a prevenir la contaminación del ecosistema y tratar el agua residual para que sea apta para el riego, asumiendo que la naturaleza y el medio ambiente no son una fuente inagotable de recursos.

-Promover el desarrollo social y económico, buscando la cohesión entre comunidades y culturas   que genere riqueza equitativa para todos sin dañar el medio ambiente, realizando una gestión responsable del agua que evite la escasez y las tensiones que provoca.

– Una mayor educación a la ciudadanía en el ahorro del agua: Cultura para cuidar el agua empezando por nuestra casa.

– Utilizar   la tecnología de la desalación que hace posible convertir el agua de mar en agua potable y que pueda llegar a la población con mayor dificultad de acceso a agua dulce. Pero hay que tener en cuenta que de este sistema vierte al mar los desechos de sal y  puede causar  un grave impacto ambiental en el ecosistema que puede ser irreversible, por lo que cada caso deberá ser cuidadosamente regulado y estudiando, según necesidades.

Otra acción muy necesaria es dejar de generar residuos de plásticos de cualquier procedencia y sobre todo del agua embotellada que se ha convertido en un complemento indispensable y accesible.  El envasado y la comercialización del agua tiene graves consecuencias ecológicas. Casi 3 millones de toneladas de plástico se utilizan para producir agua embotellada en todo el mundo y el 80% termina en vertederos. La industria del agua embotellada es una gran estafa y muy costosa, tanto en términos económicos como de emisiones contaminantes.

Después de haber visto las causas, consecuencias y posibles soluciones, me parece necesario realizar una pequeña critica, los 17 objetivos no son imposibles, pero si se encuentran contradicciones;

Los países de la ONU respaldaron el acuerdo en el objetivo 10 donde se apuesta por reducir la desigualdad y la pobreza entre los países, pero dos meses antes, muchos de ellos, bloquearon la propuesta de los estados empobrecidos y emergentes para evitar el fraude y la evasión fiscal y combatir los paraísos fiscales.    La agenda no se va a poder cumplir si no se puede traer dinero vía impuestos a los sectores más empobrecidos.

En segundo lugar sostenibilidad VS crecimiento económico, que promueve el apoyo a pequeños productores, campesinos locales y microempresas y a su vez apunta a que hay que fomentar el sector más dinámico en la economía, el sector privado y favorecer el libre comercio, por lo tanto la dimensión económica queda por encima de la social y la ambiental de la agenda.

Para poder competir globalmente, cada vez tenemos que desregular más: Hay menos derechos laborales y, menos criterios ambientales, es contradictorio que aparezcan metas de apoyo para que los campesinos pobres puedan producir y otras para que los países aumenten sus exportaciones. Una cosa u otra.

En tercer lugar: en el objetivo 16 se busca es promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible. No se puede estar hablando sobre la paz cuando eres el mayor fabricante de armas del mundo. No se puede hablar de derechos humanos y negar una ruta segura a los refugiados.

Los objetivos no son de obligado cumplimiento, ni hay sanciones a los que no alcancen las meta. Si no hay un compromiso real no se podrá llevar a cabo los objetivos y quedará como un pacto de buenas intenciones.

En cuanto del Objetivo 6 de la agenda, el agua “fuente de vida” y un derecho humano y ante tan buenos propósitos que se fijan en ellas, vemos que el agua se ha convertido en un negocio, que ya ha comenzado a cotizar en bolsa junto al petróleo y el oro.

Nadie en el mundo se ha hecho más consciente del valor del agua que el sector privado, que ve los beneficios que se pueden obtener del hecho de que el agua sea un bien escaso. El agua se ha convertido en el recurso más codiciado del planeta y el mundo de las finanzas quiere imponer su revolución para salvar a la humanidad: aumentado su precio y crear mercados como el del petróleo.

A partir de ahora, hablar de agua, como un derecho humano, también es hacerlo de especulación, de fondos de inversión y de mercados futuros.

Es labor de todos  mirarnos al espejo de nuestras actuaciones para la toma de conciencia sobre la escasez del agua y de las consecuencias a la que nos lleva, por lo tanto debemos actuar en nuestra vida cotidiana haciendo todo lo que podamos relacionado con su ahorro  e intentar ser un ejemplo para  los demás de las pequeñas acciones que podemos realizar, es necesario que todos contribuyamos en denunciar a empresas o particulares que estén haciendo un uso indebido del agua y que estén vertiendo desechos contaminantes, debemos forzar  a las instituciones, tanto locales como estatales a que realicen toda la infraestructura necesaria para su depuración y saneamiento,  hay que intentar que el objetivo seis de la agenda no se quede como tal y realmente se cumpla. Esa será nuestra aportación.

El agua es un bien de la naturaleza y es necesaria para la vida, no debemos permitir que se convierta en un privilegio para unos pocos, es un derecho de todos y cada uno de los seres que habitan el planeta.

Promover el desarrollo social y económico, buscando la cohesión entre comunidades y culturas para alcanzar niveles satisfactorios en la calidad de vida, sanidad y educación, que genere riqueza equitativa e igualitaria para todos, debe estar en nuestra agenda particular como masones.

He dicho

P. (Una Hermana del Triángulo Palmira Luz).