Que duda cabe que la masonería es muy de rituales.

Aparte del propio Rito masónico con el que trabajamos en nuestras Tenidas (reuniones), que en el caso del Triángulo Palmira Luz es el Rito Francés, tenemos también otros «rituales», como por ejemplo el de «reconocimiento conyugal», «tenida fúnebre» (en recuerdo al Hermano/a fallecido)… y también solemos celebrar los Solsticios, tanto el de invierno, como el de verano. Normalmente los solemos celebrar en torno a una buena mesa, aunque este año debido a las normas de seguridad por la pandemia está siendo algo complicado.

Para la mayoría de masones y sobre todo para los que trabajamos en el Rito Francés, estas fiestas solsticiales no suponen nada mágico pero si algo muy simbólico. Suponen un cambio de etapa donde la Luz (el Conocimiento), tiene una importancia fundamental.

En estos momentos concretos, después de los «oscuros» días de confinamiento y pandemia, queremos que el Solsticio de este verano simbolice el renacer de la normalidad, si es posible de una nueva normalidad, pero no esa «nueva normalidad» que nos quieren vender que no será más que una «nueva excepcionalidad», si no de una nueva normalidad donde la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad tengan cada vez mas protagonismo en nuestra sociedad, una nueva normalidad donde el humanismo, la defensa de lo público, el respeto a los animales y a la naturaleza en general sean el eje central de nuestra razón de ser. Por eso vamos a celebrar este Solsticio de Verano 2020.