Laicidad, laicismo, masonería

“Acerca de la Laicidad, el laicismo en la masonería”.

Laicidad

El término laicidad viene del vocablo griego laos, que designa al pueblo entendido como unidad indivisible, referencia última de todas las decisiones que se tomaban por el bien común.

Según la R.A.E. el laicismo es la “Independencia del individuo o de la sociedad y más particularmente del Estado, respecto a cualquier organización o confesión religiosa”.

Según el filósofo y escritor francés Henri Peña-Ruiz, el laicismo “es la palabra para referirse al ideal de emancipación de la esfera pública con respecto a cualquier poder religioso o, en un sentido más amplio de toda tutela del Estado que, siendo democrático, ha de ser de todos y no sólo de unos algunos”.

Según otro filósofo humanista francés, André Comte-Sponville, miembro del Comité Consultivo Nacional de Ética de Francia, “El laicismo nos permite vivir juntos, a pesar de nuestras diferencias de opinión y de creencia. Por eso es bueno. Por eso es necesario. No es lo contrario de religión. Es, indisociablemente, lo contrario del clericalismo (que querría someter el Estado a la Iglesia) y del totalitarismo (que pretendería someter las Iglesias al Estado).”

Hay que decir que el concepto moderno que tenemos de la Laicidad y del laicismo viene de la Ilustración, siendo Francia la primera que como estado aprueba en 1905 una Ley donde se legisla acerca de la separación del Estado con respecto a las diferentes confesiones religiosas.

Pero…, no es objeto de este artículo debatir sobre la necesidad de un Estado laico, ni sobre las inmatriculaciones de la Iglesia Católica, ni de la enseñanza de la religión en las escuelas, el objeto de este artículo es acerca de cómo entiendo que la masonería española debe interiorizar el concepto de Laicidad, digo masonería española porque por propia experiencia puedo decir que la masonería de nuestro entorno, belga, portuguesa y francesa principalmente, es algo que tiene interiorizado desde hace muchas décadas.

Tomando como referencia al G.·.O.·.D.·.F.·. decir que es en su Asamblea anual de 1877 cuando se aprueba retirar de su constitución cualquier referencia a la existencia de Dios y a la inmortalidad del alma (que figuraba desde el año 1849)  e incorpora el texto que hace referencia “a la Libertad absoluta de conciencia, considerando las concepciones metafísicas como del dominio exclusivo de la apreciación individual de sus miembros, rechazando toda afirmación dogmática.

Es el masón Frédéric Desmons (varias veces Gran Maestro del GODF), el que defiende esta ponencia.

Transcribo algunos párrafos de su alocución:

“Solicitamos la supresión de esta fórmula (la de eliminar la referencia a la existencia de Dios y la inmortalidad del alma) porque nos parece totalmente inútil y extraña a la Masonería. Cuando una sociedad de sabios se reúne para estudiar una cuestión científica, ¿se siente acaso obligada a poner en la base de sus estatutos una fórmula teológica cualquiera? Si estudian la ciencia independientemente de toda idea dogmática o religiosa, ¿no debe hacer la Masonería lo mismo?”

“De modo que la Masonería permanezca siendo lo que debe ser, es decir, una institución abierta a todo tipo de progreso, a todas las ideas morales y elevadas, a todas las aspiraciones amplias y liberales.”

Esto lo decía Frédéric Desmons en 1877, como curiosidad decir que era Pastor y Doctor en teología protestante y dedicó toda su vida a trabajar por la libertad absoluta de conciencia.

Volviendo al escritor y filósofo francés Henri Peña-Ruiz “La laicidad descansa en tres pilares:

  • La libertad de conciencia, lo que significa que la religión es libre pero solo compromete a los creyentes, al igual que el ateísmo es libre pero solo compromete a los ateos.
  • La igualdad de derechos, que impide todo privilegio público de la religión o el ateísmo.
  • Y la universalidad de la acción pública, esto sin discriminación de ningún tipo.

Estas son las tres exigencias indisociables del laicismo según el filósofo citado y que comparto plenamente ya que van ligadas a nuestra divisa masónica de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Laicismo

Al igual que a veces para explicar lo que es la masonería nos es más fácil hacer referencia a lo que no es, también para entender el laicismo es conveniente explicar lo que no es:

  • El laicismo no es antirreligioso, pues ello iría en contra del principio de la libertad de conciencia que anima el ideal laico.
  • El laicismo no es anticlericalismo. El laicismo no es anticlerical cuando el clero desempeña su papel dentro de los límites de su comunidad religiosa; pero se puede volver anticlerical, en virtud de sus principios, cuando el clero traspasa los límites de su comunidad religiosa e intenta imponer una cierta concepción de la ley (común) a partir de una cierta concepción de la fe (particular). ¿Es anticlerical estar en contra de las inmatriculaciones de la Iglesia Católica?
  • Laicismo no es ateísmo ni agnosticismo. El laicismo busca una forma de convivencia institucional, una organización política de la sociedad, mientras el ateísmo o el agnosticismo son cosmovisiones, formas de interpretar el mundo, en las que dios no se incluye.
  • El laicismo no es relativista. La neutralidad del Estado laico no implica la relatividad de los valores morales (relativismo), y mucho menos ausencia de valores (nihilismo). Precisamente, el laicismo asume la salvaguarda y la garantía de valores morales fuertes, pero no son valores particulares que provienen de una matriz particularista, sino valores universales, cuya raíz está en los derechos humanos (libertad de conciencia, autonomía moral, igualdad entre el hombre y la mujer, dignidad de las distintas orientaciones sexuales, libertad a la hora de decidir sobre la interrupción voluntaria del embarazo, etc.).  Quienes desde sectores clericales se arrogan el papel de guardianes de la moral tienden a negar la validez universal de los valores morales que defiende el laicismo.

La Laicidad no tiene que ver con la religión ni con la política, está al margen de ambas cosas, la Laicidad es una fórmula de convivencia. Evidentemente en un estado y en una sociedad que no son laicos se pueden producir confrontaciones con la jerarquía religiosa que no quiere perder sus privilegios y los partidos políticos pueden querer utilizarla para sus confrontaciones políticas, la laicidad por si misma no es religiosa ni atea, no es de izquierdas, ni de derechas. En países con gran tradición laica como Francia, la Laicidad del Estado no es cuestionada ni por los partidos políticos, ni por las jerarquías religiosas.

Tampoco debemos entender el Laicismo como “café para todos”, es decir financiar y conceder privilegios a todas las confesiones religiosas proporcionalmente a su penetración como plantean algunos, porque no es este su cometido, el Estado solo debe gestionar aquello que es común a todos los ciudadanos.

En definitiva, el laicismo reclama la separación del Estado, de las Iglesias, del poder político, de las instituciones religiosas, así como la abolición de todo tutelaje de la conciencia humana, como condición de posibilidad para la emancipación del ser humano. De ahí su especial relación con la racionalidad y el libre pensamiento.

Racionalidad y libre pensamiento, volvemos otra vez a los valores masónicos.

“Cada uno de nosotros tiene derecho a creer en un Dios creador, en una inteligencia superior, en un poder inmanente, en una fuerza inconsciente… Igualmente tiene derecho a dudar de todo esto o a no creer en nada. Comprendemos la Laicidad como un valor social y cada cual puede ser practicante religioso… o no serlo”. Se promete defender el ideal y las instituciones laicas, que son expresión de los principios de la Razón, la Tolerancia y la Fraternidad.

A diferencia de lo que sucede en países como Francia o Bélgica, donde los masones debaten sobre Laicismo en sus Logias y las Obediencias participan en actos públicos en defensa de la Laicidad, no veo que aquí en España, salvo algunas excepciones, se haga nada en este sentido.

En Francia todos los 9 de diciembre, miles de franc-masones, convocados por diferentes Obediencias masónicas se concentran en París, ante la estatua del Caballero de La Barre, para defender la laicidad de las instituciones.

En este sentido, un año más, mi Logia Palmira Luz está preparando una Conferencia sobre Laicismo para el próximo día 13 de diciembre en Valencia, en breve se publicará información sobre la misma.

Creo que en España la masonería debería tomar una mayor conciencia sobre la necesidad de la Laicidad, como un valor intrínseco a ella misma.

No se trata de imponer nada, todo lo contrario, se trata de buscar la confluencia en todo aquello que nos une y la Laicidad es la mejor herramienta.

He dicho

Montardo.