HAY QUE REIRSE DE VEZ EN CUANDO DE LA CONSTRUCCIÓN  QUE HACEMOS DE UNO MISMO

 

“Lo cómico es simplemente una forma divertida de ser serios”

Peter Ustinov

La palabra humor se relacionaba en las antiguas civilizaciones griega y romana con los líquidos de un organismo vivo: bilis negra, bilis, flema y sangre. Las alteraciones de los humores producían enfermedades y la estabilidad de todos ellos el cuerpo sano. Así los que tenían mucha sangre eran sociables, con mucha flema calmados, con mucha bilis coléricos,  y con mucha bilis negra melancólicos. La personalidad venía determinada por los cuatro humores y su sobresaliente que determinaba también su físico. La salud dependía del equilibrio entre ellos.

El humor y lo cómico no es el mismo concepto, lo cómico puede encerrar la necesidad de reírse de algo o de alguien, su finalidad: hacer reir y entretener, digamos que la forma de hacer reir dependerá del individuo y sus virtudes mientras que el humor es existencial, pone de manifiesto nuestras insuficiencias, es una crítica expuesta ante las emociones como un juez inflexible llevándote al sentimiento contrario.

El humor y el pensamiento es inherente al ser humano y por lo tanto el sentido del humor es relativo, depende de las culturas, del momento histórico, del nivel social, cultural y también económico de cada cual. Así en la comedia antigua los chistes tenían mucho que ver con el sexo y la excreción y se expresaban en un lenguaje desinhibido.

Con el humorismo se enjuician situaciones desde un distanciamiento ingenioso, burlón, mientras que el humor surge del pueblo con carácter de crítica, de denuncia de injusticias en la sociedad, partiendo de la realidad social y de los problemas pretende evitar un anquilosamiento social, pudiendo llevar el pensamiento de quien lo recibe al rechazo o a la sonrisa, señala pues, los peligros de la deformación por el fanatismo.

Con la burla podemos arrancar la risa más amarga, la ironía que lleva un punto serio y otro que hace guiños y un humor amable y distendido. Según Pío Baroja el sátiro tiende a la corrección y al látigo y el humorista a la interpretación y al bálsamo.

Los filósofos de la antigüedad  encontraban la risa inmoral y arrogante porque al reírnos de otro, de su vicio o su desgracia con menosprecio burlón se provocaría una reacción violenta. Para Aristóteles “El que ríe de otro afirma más o menos orgullosamente su yo”

Hobbes piensa que reírse de los errores, vicios o defectos de los otros es un signo de pusilanimidad pues las labores de las grandes mentes, de los esclarecidos, es ayudar a liberar a los otros del desdén”

He dicho.

Simbólico: Claramunt.