“Un 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.

Para alcanzar estas metas, todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y personas como usted.”

Con estas palabras textuales arranca Naciones Unidas su enunciado de los ODS.

En principio dos cosas a destacar, son los líderes mundiales los que adoptan estos objetivos y que estos son asumidos por Naciones Unidas.

Esas Naciones Unidas que son incapaces de hacer cumplir sus propias resoluciones y pondré solo 2 ejemplos, el Referéndum del Sahara Occidental, establecido en 1991 o las diferentes resoluciones de Naciones Unidas acerca del conflicto árabe-israelí, sin contar ejemplos como la matanza de Srebrenica en Bosnia-Herzegovina, donde 8.000 personas fueron asesinadas por elementos serbo-bosnios, ante la pasividad de las fuerzas de Naciones Unidas.

Y que decir de los líderes mundiales, acuerdo de París, Foro de Davos, la meta del 0’7 del PIB aprobada en 1980, para ayuda al desarrollo (que solo cumplen 6 países, Dinamarca, Países Bajos, Luxemburgo, Noruega, Reino Unido y Suecia)…, o el reciente “tratado contra futuras pandemias” que apoyan más de 20 líderes de las naciones más poderosas del mundo, pero bueno… esto sería otro tema de debate.

Volvamos a los ODS. Han pasado ya casi 6 años de esta declaración, tiempo suficiente para poder evaluar sus intenciones y su resultado.

Demos un repaso a los 17 ODS:

  1. Fin de la pobreza.
  2. Hambre cero.
  3. Salud y bienestar.
  4. Educación de calidad.
  5. Igualdad de género.
  6. Agua limpia y saneamiento.
  7. Energía asequible y no contaminante.
  8. Trabajo decente y crecimiento económico.
  9. Industria, Innovación e Infraestructura.
  10. Reducción de las desigualdades.
  11. Ciudades y Comunidades sostenibles.
  12. Producción y consumo responsables.
  13. Acción por el clima.
  14. Vida submarina.
  15. Vida de ecosistemas terrestres.
  16. Paz justicia e instituciones sólidas.
  17. Alianzas para lograr los objetivos.

Así vistos… ¿Quién no puede estar de acuerdo con todos ellos? Si hasta el Banco BBVA, por poner un ejemplo, tiene una página Web dedicada a ensalzar los ODS.

La izquierda, el centro, la derecha, los sindicatos, las multinacionales… Todos están encantados con los ODS. Muchos Jefes de Gobierno, incluido el nuestro, llevan en su solapa un pin de los ODS. Por fin unos objetivos que nos unen a todos, ricos y pobres, ya no hace falta que nos planteemos ninguna revolución, ya no hace falta cuestionar el capitalismo.

Como dice la declaración de Naciones Unidas… Los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y personas como nosotros vamos juntos a trabajar por estos ODS, no hay intereses en el mundo que estén por encima de ellos…, que bonito.

Pero claro…, algunos somos escépticos, llevamos años viendo la lucha contra las desigualdades y por el medio ambiente, hemos leído algo de historia… y no, no nos lo acabamos de creer, yo por lo menos.

Me viene a la mente la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobados por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, en plena Revolución Francesa, donde en su Artº 1 decía “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos.” En el Artº 2 decía “La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescindibles del hombre”. En el Artº 4 “El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos”… Han pasado 232 años.

También me viene a la mente la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada también en Paris, un 10 de diciembre de 1948, al poco tiempo de terminada la II Guerra Mundial, donde en su Artº 1 dice “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…” Artº 2 “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Artº 3 “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. O el Artº 13 “ Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”… Han pasado 73 años.

Por supuesto que hemos avanzado desde entonces, pero si vemos la historia, los grandes avances sociales han sido fruto de revueltas, de revoluciones o de guerras mundiales, como es el caso del llamado Estado de Bienestar, que es evidente que con el neoliberalismo está en claro retroceso.

Bien, ya he dicho que soy escéptico, pero como hemos quedado que en principio todos estamos de acuerdo con los ODS, no seré yo el que diga lo contrario, así que vamos a ver que podemos hacer como personas.

En primer lugar vamos a identificar estos objetivos.

Vemos que están planteados a nivel global, pero claro no es lo mismo la pobreza y el hambre en Sudán que en España…

¿A nivel mundial cómo lo hacemos? ¿Confiamos en los líderes mundiales y en las multinacionales? Yo desde luego no confío en ellos.

Han pasado ya casi 6 años desde la declaración de los ODS y la propia Naciones Unidas en su informe sobre los progresos en el cumplimiento de los ODS, de septiembre de 2020 dice textualmente:

“Como Estados miembros reconocidos en la Cumbre de los ODS celebrada el pasado septiembre, los esfuerzos mundiales llevados a cabo hasta la fecha han sido insuficientes para lograr el cambio que necesitamos, lo que pone en riesgo el compromiso de la Agenda con las generaciones actuales y futuras. Ahora, debido a la COVID-19, una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes amenaza vidas y medios de subsistencia, lo que dificulta aún más la consecución de los Objetivos.”—António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas”.

Sin comentarios.

Por lo que nos toca a nosotros centrémonos pues en nuestro País.

Aunque desde mi punto de vista todos los ODS están interrelacionados, los podríamos agrupar en diferentes bloques…

El Bloque A englobaría el ODS 1 “Fin de la pobreza” y el ODS 2 “Hambre cero”, es evidente que ambos están vinculados, vienen a ser lo mismo, no entiendo por qué los han separado. Con este tema ahora mismo tengo la sensación de que el Estado ha hecho dejación de sus obligaciones y ha dejado en manos de ONG,s (Caritas, bancos de alimentos, etc…) la administración de lo que yo llamaría cuidados paliativos. En una sociedad avanzada, como se supone que es la nuestra es el Estado el que debería asumir esta responsabilidad mediante la asistencia social y subsidios que permitieran cubrir las necesidades básicas. Y dentro de estas necesidades básicas está, como no, el derecho a una vivienda digna.

El Bloque B englobaría el ODS 3 “Salud y bienestar” y el ODS 4 “Educación de calidad”. Salud, educación, cultura, ocio… En el sistema capitalista actual con un neoliberalismo galopante, donde la privatización de los servicios citados es cada vez mayor… ¿Realmente pensamos que va ser posible poner estos servicios con calidad al alcance de toda la ciudadanía?

El Bloque C correspondería al ODS 5 “Igualdad de género”. En este ODS se habla de fomentar y promover la igualdad de género. ¿Pero con que medidas? Las cuotas, la formación… están muy bien, pero no se trata de que la mujer asuma el rol del hombre, también se habla mitigar y reducir la violencia de género, cuando el pasado día 8 de junio empecé a trazar esta plancha habían sido asesinadas 17 mujeres en lo que iba de año, hoy día 22 ya van asesinadas 21 mujeres, la última hoy mismo, sin contar con las niñas asesinadas por violencia vicaria. Mientras no cuestionemos y cambiemos el sistema patriarcal imperante en la sociedad actual, no habrá solución. Tolerancia “cero” no solamente con la violencia machista, también con las actitudes machistas, con el negacionismo.

El Bloque D ecológico y de medio ambiente englobaría los ODS 6 “Agua limpia y saneamiento”, 7 “Energía asequible y no contaminante”, 11 “Ciudades y comunidades sostenibles”, 12 “Producción y consumo responsables”, 13 “Acción por el clima”, 14 “Vida submarina”, 15 “Vida de ecosistemas terrestres”.

¿Pero cuáles son los orígenes de los males que intentan corregir estos ODS?

Entre otros el consumo desproporcionado, la avaricia de grandes multinacionales y la corrupción de los poderes públicos.

Iré por partes…

  • El consumo desproporcionado. Ya el propio enunciado de “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, queda a mi entender desfasado. Ahora mismo hay teorías, tendencias y movimientos del activismo medioambiental que hablan de “Decrecimiento”. Pero claro, esto va radicalmente en contra del neoliberalismo imperante que necesita de un consumo desbocado. Se habla de economía circular, de reciclaje, pero algo tan simple como frenar la obsolescencia programada o frenar el impulso al consumo mediante la publicidad y otros medios, suele quedar fuera de las agendas.
  • La avaricia de las grandes multinacionales. Dentro del contexto del ya citado neoliberalismo, las grandes multinacionales tienen vida propia, están deshumanizadas, con miles de ejecutivos, trabajadores y accionistas mayormente anónimos que forman un engranaje cuyo objetivo es generar los máximos beneficios al margen de cualquier tipo de moral. ¿Hablamos de las eléctricas, del proyecto Castor o del escándalo de emisiones contaminantes de vehículos Volkswagen? Por citar solo unos ejemplos.
  • La corrupción de los poderes públicos. Todo lo anterior no sería posible sin la complicidad, cuando no la corrupción, de los poderes públicos. Lo lobbys de los grandes sectores (alimentación, construcción, farmacéuticas, energéticas, armamento, turismo…) están completamente normalizados, mueven miles de millones de euros, lo que genera la potenciación artificial del consumo, la construcción de infraestructuras innecesarias y la sobre explotación del medio natural, entre otros.

En la medida en que no vayamos directamente al origen de los problemas, atajándolos de raíz, no será posible empezar a solucionarlos.

El Bloque E englobaría el ODS 8 “Trabajo decente y crecimiento económico”, el ODS 9 “Industria, innovación e infraestructuras” y el ODS 10 “Reducción de las desigualdades”

El trabajo en todo caso tiene que garantizar la seguridad y dignidad de la persona en el desarrollo del mismo y por supuesto un salario justo que permita vivir con las necesidades básicas cubiertas (vivienda, alimentación, educación, ocio, etc.).

¿Crecimiento económico? ¿Para qué? Para que las empresas ganen cada vez más dinero o para mejorar el nivel de vida de todas las personas. A día de hoy vemos como las grandes empresas y ejecutivos ganan cada vez más dinero mientras que las clases medias y bajas cada vez están peor. Las inversiones en industria, innovación e infraestructuras deben ir encaminadas a crear empleo y mejorar la vida de las personas sin deteriorar el medio ambiente y muy importante también eliminar la corrupción política y funcionarial que generan sobre todo las infraestructuras. Generando empleo de calidad, ayudaremos a reducir las desigualdades.

Es mas de lo dicho ya anteriormente, en un sistema predominantemente neoliberal, veo imposible avanzar en estos objetivos. ¿De verdad pensamos que en alianza con el sector privado vamos a poder avanzar? Cuando es evidente que hay intereses contrapuestos.

El Bloque F correspondería al ODS 16 “Paz, justicia e instituciones sólidas”.

Quizás esta sea la clave de todos los ODS. Una sociedad democrática, con valores éticos, con una justicia al servicio del pueblo y no de los que más tienen, con instituciones laicas alejadas de cualquier tipo de corrupción, con participación ciudadana, esta sociedad es la que podría garantizar la consecución de los ODS, pero desgraciadamente no es este el caso. No estamos en una democracia participativa, venimos de una transición democrática inconclusa y paralizada, donde cuestiones tan importantes como la independencia de la justicia, la separación Iglesia/Estado, la participación de la sociedad civil e incluso la forma de Estado, aún siguen pendientes.

El Bloque G ya para finalizar correspondería al ODS 17 “Alianzas para lograr los objetivos”.

La mejor alianza es la que podamos hacer los mismos ciudadanos entre nosotros, agrupándonos de forma participativa en todo tipo de asociaciones con total independencia de gobiernos, multinacionales y grupos de presión.

Al poner en el enunciado de la Plancha el término “una cortina de humo”, es precisamente porque considero que esta iniciativa auspiciada por los líderes mundiales, no lo olvidemos, se ha creado para paralizar la lucha radical de los colectivos sociales, para desmovilizarlos. El mensaje es… “Ya no hace falta luchar contra el sistema, el propio sistema ha tomado la iniciativa y nos solucionará los problemas”. La técnica del neoliberalismo para la desmovilización de la sociedad civil es precisamente el exceso de información.

Me tomo la licencia de cambiar la palabra cultura por información y hago mías las palabras del filósofo alemán Byung-Chul Han cuando dice:

“La globalización desubica la cultura (información) convirtiéndola en una hiper cultura (hiper información), al hacer que los espacios de cultura (información) pierdan sus límites e implosionen. Así es como se superponen y se traspasan unos a otros en una yuxtaposición sin distancia, surge un hipermercado de la cultura (información). La hiper cultura (hiper información) es la versión consumista de la cultura (información), se ofrece en forma de mercancía”.

En este sentido es curioso constatar como en la página Web de Iberdrola hay un artículo en su sección de “Compromiso con el Medio Ambiente”, con el título “La juventud se levanta contra el cambio climático”, loando la figura de Greta Thunberg como un icono de la lucha de los jóvenes contra el cambio climático, por supuesto ninguna referencia en Iberdrola a Green Pace, ni ninguna organización similar.

Tenemos que cambiar ya nuestro modelo de vida, un sistema capitalista y cada vez más neoliberal, basado en el consumo por el consumo, donde el objetivo de las grandes multinacionales es ganar cada vez más dinero sin ninguna ética ni moral, que nos lleva al incremento de las desigualdades, un sistema que no nos va a garantizar la mejora del medio ambiente, al contrario, el actual sistema de crecimiento está basado en la depredación de los recursos naturales, tanto propios como los del tercer mundo, empobreciéndolos cada vez más.

La ciudadanía tenemos que tomar las riendas de nuestro destino, tenemos que empezar a autogestionarnos, de abajo arriba, la historia nos enseña que ninguna libertad, ninguna igualdad, ningún derecho, nos ha venido regalado.

He dicho.

Montardo (Un Hermano del Triángulo Palmira Luz).