Elena Just (Simb.·. Palmira Luz)

Valenciana, librepensadora, republicana, libertaria y masona

 

PALMIRA LUZ (ciudad del sol) fue al nombre simbólico de Elena Just Castillo, una valenciana, librepensadora, republicana, libertaria y masona, nacida en el seno de una familia acomodada y progresista en 1873 en Alzira y que fue un referente en la lucha por los derechos de la mujer en la transición del S. XIX al XX.

Palmira, nombre simbólico con el que se la reconoce en la Log.·. Federación Levantina y el sobrenombre Luz por el nombre de la escuela que fundó en el barrio de Ruzafa.

Elena Just y Palmira Luz cruzan sus caminos en Valencia alrededor de la figura y obra del también masón Ferrer i Guardia desde el laicismo escolar de influencia republicana al Racionalismo.

 

Masona

 

En la zona de Valencia, la masonería femenina tuvo especial representación,   en 1892 comenzará su andadura la logia de adopción “Las Hijas de la Unión, núm. 5” de Valencia a la que Elena Just perteneció dedicándose a obras benéficas en cárceles y hospitales, creando una  Asociación de Enfermeras y colaborando con las publicaciones librepensadoras “La dominical del libre pensamiento” de Madrid y “La Antorcha Valentina” de Valencia escribiendo en favor de las libertades civiles y en contra del fanatismo religioso de la época o a favor del laicismo en el grupo librepensador “El Independiente”.

En 1903, sobre todo al ser nombrada presidenta de la recién constituida Asociación Femenina Republicana se reintegra con pleno derecho en la logia Federación Valentina con el nombre simbólico de Palmira.

Elena Just fue juzgada por el Tribunal especial de represión de la Masonería y del Comunismo es probable que hubiera permanecido en Valencia, de forma discreta o con otra identidad.

 

Luchadora y comprometida

 

En 1902 fue una de las figuras más relevantes en la Huelga de Hilanderas que vivió Valencia en la que ella y Carmen Soler, secretaria y presidenta de la Sociedad Bien de Obreras (fundada por ellas mismas en 1900), mantuvieron y extendieron hasta que lograron muchas de sus reivindicaciones. Elena Just se convirtió en una figura conocida y respetada en los círculos obreros y entre los sectores afines al republicanismo blasquista.

Desde la Asociación General Femenina, fundada en julio de 1897 tomaron parte en la defensa de los presos de Montjuich y participaron en asambleas de mujeres denunciando el abandono estatal en educación siendo también un referente del primer FEMINISMO, basado en la defensa de la igualdad. 

Coherente con todo ello, se mostró defensora del laicismo más popular y figuró entre 1901 y 1903 en la junta directiva de la Primitiva Sociedad de Instrucción Laica, núcleo original de la Escuela Moderna valenciana; y además fue de las iniciadoras de la escuela La Luz de la barriada de Ruzafa, 1901, destacada iniciativa pedagógica donde sería maestra y pionera en la educación aconfesional y racional femenina que no dudaba en secundar los planteamientos de la Escuela Moderna y a su fundador, Francisco Ferrer Guardia.

Si Elena integraba, por un lado, la directiva de la Liga española para el progreso de la mujer, por otro, con el pseudónimo Palmira Luz, actuaba en el grupo Sembrando Ideas del barrio de Nazaret de Valencia, responsable de la edición de la revista mensual Nueva Aurora.

El cuerpo de redacción lo componen las compañeras siguientes: Soledad Gustavo, Antonia Maymón, Federica Montseny, Maria Cambrils (Sensitiva) Palmira Luz y otras”

Elena compartió atril junto a la también masona Teresa Claramunt y escribió en innumerables revistas como en la revista barcelonesa “Nueva Humanidad” donde era redactora.

La última intervención pública de Elena Just tuvo lugar en un homenaje público que se le tributó en febrero de 1932 en La Casa de la Democracia nombrándola presidenta de honor de la Federación de Agrupaciones Femeninas Republicanas de Valencia coincidiendo con la ausencia de Palmira en la prensa. Desaparecida, la última mención se haría hacía su persona y a su hermana Amparo en el nombramiento de su sobrino Julio Just Gimeno como ministro de obras públicas de la República en septiembre de 1936.

Palmira llega a Sabadell donde fue acogida como una experimentada pedagoga ejerciendo de nuevo como maestra pese a su avanzada edad al frente de la Colonia escolar “La Salud” dedicándose a la educación racional de unos 50 niños y niñas probablemente hijos de trabajadores de la barriada de La Salud en 1937.